En España tenemos la suerte de contar con una gran sanidad pública. Sin embargo, cada vez más familias optan por contratar un seguro de salud privado. ¿Por qué? ¿Realmente merece la pena el desembolso mensual?
La respuesta depende de lo que valores, pero aquí te detallo las 3 razones principales por las que mis clientes dan el paso.
1. El tiempo es oro (y salud)
El mayor problema de la pública son las listas de espera. Meses para ver a un especialista, semanas para una prueba diagnóstica... Cuando te duele algo o estás preocupado, la incertidumbre es el peor enemigo.
Con un seguro de salud privado, puedes pedir cita directamente con el especialista (ginecólogo, traumatólogo, cardiólogo) mañana mismo. Sin pasar por el médico de cabecera y sin esperas.
2. Comodidad y privacidad en hospitalización
Nadie quiere ingresar en un hospital, pero si ocurre, las condiciones importan. En la sanidad privada tienes garantizada una habitación individual con cama para el acompañante. Esto ofrece una tranquilidad y un descanso que en una habitación compartida es difícil de conseguir.
3. Escoger a tu médico
La libertad de elección es clave. Con un seguro de cuadro médico, puedes elegir entre miles de profesionales. Si un médico no te convence, cambias a otro sin dar explicaciones. Tú tienes el control de quién cuida de tu salud.
En resumen: la sanidad pública es excelente para emergencias vitales y tratamientos muy complejos, pero la privada te ofrece rapidez, comodidad y accesibilidad para el día a día y la prevención.