Una de las preguntas más frecuentes que recibo en mi oficina es: "Candi, si ya tengo un seguro de vida con la hipoteca, ¿para qué quiero uno de decesos?". Es una duda muy lógica, pero la respuesta es clara: son dos productos totalmente distintos que cubren necesidades diferentes.
El Seguro de Vida: Dinero para el futuro
El objetivo principal del seguro de vida es económico. Si falleces, la compañía paga una cantidad de dinero (capital) a tus beneficiarios para que puedan:
- Cancelar la hipoteca.
- Pagar los estudios de los hijos.
- Mantener el nivel de vida de la familia durante un tiempo.
Pero ojo: el seguro de vida te da el dinero, pero no te soluciona el problema inmediato del papeleo, el tanatorio y el entierro.
El Seguro de Decesos: Servicio y asistencia inmediata
Aquí es donde brilla el Seguro de Decesos. No se trata de dejar una herencia, sino de solucionar un problema en el peor momento posible.
Cuando ocurre un fallecimiento, una simple llamada activa un engranaje completo:
- La compañía se encarga del traslado, el féretro, las flores, el tanatorio y la ceremonia.
- Gestionan todos los trámites burocráticos (certificado de defunción, baja en la Seguridad Social, pensiones de viudedad).
- Ofrecen asistencia psicológica a la familia.
¿Entonces, cuál elijo?
No son excluyentes, son complementarios. Mi recomendación suele ser:
Necesitas Seguro de Vida si: Tienes cargas económicas (hipoteca, préstamos) o hijos pequeños que dependen de tus ingresos.
Necesitas Seguro de Decesos si: Quieres evitar que tu familia tenga que organizar y pagar un funeral (que cuesta entre 3.000€ y 6.000€ de media) y lidiar con la burocracia en un momento de dolor.